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RUTA 2 "Dehesa de Santibáñez" |
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UNA DEHESA BOYAL
Es el término que comúnmente se utiliza para designar a aquellos terrenos que son de titularidad municipal, y éste es el caso de la Dehesa de Santibáñez. Con una extensión de 900 hectáreas, la explotación por parte de los vecinos se hace de manera comunal, mediante alquiler. El ayuntamiento establece unos lotes, que salen a subasta pública. Los principales aprovechamiento de la dehesa son la cría de vacas y cerdos, el carbón de encina para braseros (picón), y la extracción o saca de corcho de los alcornoques, que se realiza una vez cada nueve años.
Pese a ser la dehesa una de las principales señas de identidad de Extremadura, son contadas las ocasiones en que podemos pasear por una libremente, ya que la mayoría se encuentran en manos particulares y celosamente valladas. Ésta es nuestra oportunidad de conocer dónde crece el legendario jamón pata negra: aprovechémosla.
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V Localidades de referencia:
Santibáñez el Bajo
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V Modalidad:
bicicleta a pie y a caballo.
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V Distancia total i/v: 11 km
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V Tiempo empleado:
2 horas 45 min.
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V Dificultad: baja
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V Época recomendada:
primavera, otoño, invierno
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V Cartografía:
Hoja 574-IV escala 1:25.000
del Instituto Geográfico Nacional
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Al entrar o salir de la dehesa, nos encontraremos con pasos canadienses. Por si no conocemos esta expresión: se trata de un foso que hay en los acceso a las fincas cubierto de barras metálicas transversales. Este ingenioso sistema permite permite el paso de vehículos y personas, pero impide que los animales se escapen sin necesidad de poner una puerta.
En cualquier sitio donde veamos uno de estos artilugios tendremos casi la completa seguridad de que vamos a encontrarnos vacas. No son lechera, sino destinadas a la producción de carne. Pero tranquilicémonos, porque no son en absoluto peligrosas, aunque no estén de más dos consejos: a) No las citaremos ni las provocaremos, b) No nos interpondremos jamás entre las susodichas y sus crías, pues el amor de madre es prácticamente lo único que puede arrancarlas de su sosiego. A veces ocurre que los curiosos son los terneros, y tratarán de acercarse, pero con que nos alejemos de ellos es suficiente.
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